domingo, enero 29, 2012

El paraíso perdido

Emil Nolde lost paradise 
Source: artinvestment.ru


Estaba en clase recordando a mis estudiantes que fueron las mujeres y no los hombres las innovadoras que asentaron los cimientos de nuestra civilización. 


Es una querida idea de Ritchie Calder que pueden leer completa en una entrada que hice en Scribd (Glosa). Lo cierto es que como en casi todas las historias de nuestras civilizaciones antiguas en las que se exalta sin remilgos el papel fundante del genero femenino, también en la judeo-cristiana, se "culpa" a una mujer de haber comido del fruto del árbol del saber y haber incitado al pobre Adán a hacerlo. No se si todos han notado ya que Eva buscó el fruto prohibido porque estaba evidentemente aburrida e inconforme ¡en el paraíso! Pero dejado de lado este detalle superfluo, debo admitir que esta historia del génesis que siempre me ha parecido de las patrañas más estúpidas y menos divertidas de la Biblia, empieza a tener para mi un nuevo sentido ahora que ando en búsqueda de una explicación laica, simple y elegante de la naturaleza humana.


Adán, Eva y los Extra terrestres
Todos la conocen. La historia va más o menos así: hay extraterrestres por allí. No nos contactan porque son muy juiciosos y superiores y respetuosos de la libre determinación del universo pero están claro, organizados en una especie de naciones unidas intergalactica que tiene un oficina con pocos fondos (básicamente por falta de un foundrainsing agresivo) que monitorea la actividad evolutiva en todo el universo. Tecnológicamente ilimitados como son, les queda ñame explorar cada uno de los planetitas existentes incluyendo nuestro punto azul pálido. un día sus monitores dicen que una primitiva forma de vida está empezando a emitir esa extraña forma de actividad biológica que los lleva a hacerse preguntas. Así que nuestros verdaderos hermanos mayores desde su oficina con pocos fondos nos dan un empujoncito encarnándose en una serpiente. Después de una manzana y tal allí lo tienes: el paraíso perdido.


Perder el paraíso claro es una forma de hacerse humanos. Una simple explicación de lo que nos hace humanos es justamente aquello que es lo opuesto a lo animal. Nuestra capacidad de sobreponernos al determinismo biológico es lo que a mi me gusta de la humanidad. Ese momento en el que suena el despertador a las 5:00 a.m. y todo tu animal grita "5 minutitos más", pero ese pedacito de corteza cerebral en el lóbulo prefrontal hace que te levantes a hacer ejercicio.


Será un simplificación burda pero bastante buena. Retrasar la gratificación por ejemplo es humano, sucumbir a las tentaciones inmediatas es lo animal...es el paraíso. Habrá quienes quieran desesperadamente volver al paraíso donde no había necesidad de progreso, ni filosofía ni iPods. Pero hay que aceptarlo: la vida es mejor con iPods. A mi se me hace el paraíso bastante aburrido. No conozco personalmente a Nolde, el pintor que invité a mi blog para amenizar este texto, pero por las caras de sus personajes adivino que está bastante de acuerdo conmigo.


Lo mejor de haber perdido el paraíso para mi es la posibilidad de encontrarlo. Podemos volver cuando queramos. Ya por vías medicamentosas que resultan casi todas ilegales o viendo una buena película de zombies y comiendo arroz chino con un helado de brownie esperándote impaciente en la nevera. esta es la fórmula básica del paraíso pero eso sí cada quién puede cambiar alguno de los tres elementos.




No hay comentarios.: