viernes, mayo 29, 2009

Saliendo del Closet...

Ya era tiempo. Esta doble vida me tenía los nervios de miseria. Así que a mis 36 años. Hice acopio de fuerzas, releí el sonado articulito 16 de nuestra Carta Magna: “Todas las personas tienen derecho al libre desarrollo de su personalidad sin más limitaciones que las que imponen los derechos de los demás y el orden jurídico” Bueno, con Uribe ya no es el articulito más sonado, pero en todo caso he decidido salir del closet. ¡Si señor!

No es una pataleta irresponsable, he calculado bien las consecuencias. Se que al principio lastimaré un poco a mi esposa y se que mi hijo tendrá problemas para asimilarlo y deberá aguantar las bromas en el colegio. Puedo anticipar la decepción de mis padres (biológicos y políticos) y en el trámite, perderé uno que otro amigo. No se que piensen mis estudiantes... Algunos dirán que ya lo presentían y tienen razón, cada vez se me notaba más y me era más difícil ocultarlo, sobre todo en mis clases, en reuniones sociales y en espacios con la familia. Muchos hombres a mí alrededor se daban cuenta y entrecrucé con algunos, algunas miradas cómplices acerca de nuestra verdadera naturaleza.

Calculadas pues las consecuencias funestas, me aferro a las promesas de libertad, tranquilidad, autenticidad y verdad que supone salir del closet, y aquí va mi acto de emancipación y auto reivindicación, es preciso decirlo en voz alta: ¡SOY ATEO!

Se siente bien decirlo, ya me siento un poco mejor. Se que muchos estarán ahora compadeciéndome o envidiándome. Lo se porque antes de salir del closet, he notado que secretamente muchos comparten el suplicio de mi doble vida. Algunos ni siquiera saben que pueden salir del closet y decirlo. Años y años de programación y adoctrinamiento desde que eran niños, les han inculcado miedos e imágenes que los paralizan irremediablemente, aunque en el fondo sepan, cada vez que se ven al espejo lo que son en verdad: ateos.

Bueno, ateo es una fea palabra. Te niega de plano la entrada al paraíso. Yo estratégicamente me reconozco como un agnóstico (aunque la verdad no se bien la diferencia entre ateos y agnósticos). El punto es que ateo supone no creer en ningún dios y yo creo en muchos: Mi mujer desnuda y cálida, mi hijo Rafa sonriendo, las preguntas inéditas de mis estudiantes, un Whisky con hielo, las cantatas de Bach...¡Todo esto me devuelve al paraíso! Renuncio al mezquino paraíso de Dios, no estoy interesado en la aburrida vida eterna, ni quiero ningún milagro.

Se que habrá consecuencias negativas...incluso discriminación. Pero habiendo salido del closet, nadie podrá ya obligarme a las cosas abyectas de los creyentes: Superstición, ceremonias draculescas (beber sangre, comer cuerpos…), ritos aburridos y renuncia a la búsqueda de la verdad.

Ya les contaré como vamos. Espero eso si, que habiendo tomado la iniciativa, algunos de los que me rodean saquen fuerzas y salgan también del closet. Somos muchos. Creo que organizados podemos hasta elegir a un senador.

¡Anímense! y piensen en esta idea que le debo a mi amigo Richard Dawkins: La mayoría de los cristianos o católicos, son ateos de facto, al menos en lo que toca a Buda, Alá, Vishnú, Shivá y el Ratón Pérez.

2 comentarios:

Angelica dijo...

Yo tampoco quiero vida eterna, con la que tengo ya me alcanza y me sobra :( jjjjjjjjjjjajajaja jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaajajajajajajajajajajajajaajajajajajajjaajajajajajajaajajajajajajaajaja O_O jajajajajajajajaaa saludos

Anónimo dijo...

Yo hago parte del grupo de envidiosos luego de leer tu escrito. A la temprana edad de 12 años me percaté de que las creencias religiosas eran sólo eso, creencias y si quería ampliar mi cosmovisión debía salir de ese yugo impuesto por la familia y sociedad. Desde entonces veo la vida de una manera práctica y sin temores sobrenaturales. Pero cuando intenté salir del closet, tal como tú lo dices, a esa temprana edad me estrellé con una sociedad llena de prejuicios contra los ateos, fui discriminado, visto como animal raro, y me di cuenta que dado que la mayoría estaba bajo esas cadenas religiosas, lo más inteligente en ese momento era callar y mimetizarme en la sociedad.
Viejo, yo soy de los que que da esas miradas cómplices cuando encuentro personas que se han liberado de esas ataduras de la mente. Yo hago parte tu círculo familiar, anexo hace varios años, alguien que sostiene la vara de Asclepio, que envidia tu valentía. Y sí, soy agnóstico. Es un término más fácil de digerir para los religiosos, sobre todo cuando lo explicas y les das esperanzas...