jueves, noviembre 03, 2005

"El Profe"

¿Han visto esas películas gringas en las que a un pueblo de mierda llegan unos matones a satanizar la pacifica vida campechana, y resulta que el tendero desprevenido es un ex boina negra de esos que se tragan un galón de gasolina y luego si les pasas un encendedor pueden usar el pene de lanzallamas?

Bueno, hace rato sabemos que esas películas son para que el gringuito medio piense que si alguien ha sido un héroe de guerra y elige vender en una tienda, el hecho de que tú estés empleado en una tienda es fantástico pues lo único que te falta es la medalla secreta del congreso. Resulta entonces que ha de haber por allí toda suerte de titanes y paladines que escogen la discreción como camino, la televisión y el engorde. El mensaje es: “Ya ves, tu trabajo en el que tienes que usar gorrita y escarapela con la promoción del mes no es tan malo como parece”.

Mis convicciones respecto a los libretos gringos se forjaron cuando tenía 8 años y no son negociables. Bueno no lo eran hasta el otro día en el conocí una historia que me hace repensar seriamente el cuento de las películas gringas.

Estoy buscando cajas de cartón para mi mudanza y en el almacén me enviaron con “El profe”. Este tipo es el cuidador de la bodega a donde van a parar las cajas vacías y los empaques y las devoluciones, y está allí vegetando y esperando que lleguen recicladores o alguien que necesite una cajita y entonces él pesa las cajas y te dice cuanto valen. El hombre trabaja sonriendo y marca con el dedo índice el libro que está leyendo mientras te atiende. Siempre está leyendo un libro.

Pues resulta que “El profe” es un especialista en logística que te daría miedo y sabe perfectamente como empacar un 747 en papel celofán y enviarlo a Loubomo en el Congo en veinticuatro horas sin que se arrugue el papel. Te puede insultar en español, ingles, alemán y francés y era el único que se daba el lujo de gritarle a Gio Ponti durante la construcción del rascacielos Pirelli en Milán. Tiene dos patentes de embalaje copn resina acrílica sus espaldas y ahora pesa cajas de cartón en uno de los almacenes más anodinos de la más anodina de las ciudades colombianas. ¿Cómo pudo la historia secreta de “El Profe” otro anodino buscador de cajas? Ese será el tema de algún otro Simulacro.

La cosa es que en la tarde en que yo intenté durante media hora ponerle zancadillas intelectuales para ver si le derrumbaba el cuento, “El profe” ofreció dejarme encuero en medio de Molodëzhnii, según él, la fosa más fría y horrible del planeta, si ponía datos reales en mi remedo de columna que pudieran poner en riesgo la tranquilidad de su vida.

Yo le dije que tenía 22 suscriptores, el me deletreó el nombre M-o-l-o-d-ë-z-h-n-i-i “Con diéresis en el E”.

1 comentario:

Nana dijo...

Los estereotipos algunas veces no nos dejan ver las verdaderas caras de las personas, antes por el contrario, muchas veces nos dejamos guiar por la apariencia. "El profe" no de gratis tendrá ese apodo y en media hora, prometió hacerte algo, que para los que acabamos de pasar por tu salón de clases, es una gran hazaña. Sin embargo, por más erudita que sea una persona, siempre hay espacio para aprender algo nuevo y por más ignorante que sea alguien, tendrá algo que enseñarnos. Excelente anécdota y muy buen trampolín para mis ideas... Abrazos