martes, julio 05, 2005

Simulacro Express

Vives en Barranquilla, cuarenta grados a la sombra y aún así se te antoja un café de emergencia ¿Qué haces? pues llamas a “Café Express”; ¿Y si necesitas enviar urgentemente un paquete? Pues llamas a “Deliver Express”; ¿Y si tienes que celebrar tu cumpleaños urgentemente? fácil, llamas a Cumpleaños Express… Podemos seguir en el juego como diez cuartillas. No hay nada que hacer, somos una metrópoli. Hemos sucumbido a la comida rápida en la forma de una indiscriminada invasión de carros de perros calientes, y a la bonita costumbre de nunca tener tiempo. La “Capital estrategia de Colombia” tiene más de ciento cincuenta referencias “Express” en sus páginas amarillas que incluyen fritos, lavanderías, fogones marinos, spaghetti, cable, flores y por supuesto comida china. No, no hay “Libros express”.

Pero ¿Y si el caso fuera que necesitas una navaja Victorinox de 1940 o una bandeja Firenze del siglo XVII urgentemente, a eso de las dos de la mañana? fresco, cuentas con “Anticuario Express”. Un ¡Anticuario Express! ¿No es genial? Se han derramado tinta y neuronas sobre los anticuarios diciendo en general que compran basura y venden tesoros, pero no podrás encontrar en Google ni una sola referencia si pones el término entre comillas y esto ya dice bastante de la creatividad de la propuesta. Aún no entiendo bien como funciona pero la idea es al menos divergente ¿Tendrán autoservice? Pues aún si no lo tienen, en la 76 con 58 puedes visitar “Anticuario Express” que aunque no aparezca en la guía telefónica, es probable que incluso tengan una avanzada forma de “Call-center”.

Así es Barranquilla, somos la referencia inferior de cualquier índice de desarrollo humano y la superior de cualquier índice de corrupción, pero nuestro jardín de Lotos florece incesantemente: esplendor y vivacidad en medio de la nausea; un carnaval multicolor en la ciudad más fea de Colombia; un anticuario con servicio express en medio de la sórdida avalancha de casas de empeño que ahora tienen nombres, logos y novedosas estrategias corporativas, pero cuya proliferación demuestra que siguen siendo lavaderos de dinero y nidos de agiotistas que se aprovechan de la urgencia y la iliquidez ajena.

Por eso es que pensamos que este es el mejor vividero del mundo, por eso se quedó el Joe en Barraquilla, por nuestra ausencia de búsquedas, por nuestra capacidad para echarnos pajazos mentales con el Transmetro o con el PCC, aunque no hayamos podido aprender a usar taxímetros; porque seguimos riendo genuinamente hasta que un arroyo nos lleve, porque siempre aparece una brisita deliciosa cuando el calor es desasosegante y porque cuando estamos hartos de la modernidad siempre podremos ir a “Anticuario Express” y preguntar ¿Qué hay de nuevo?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Mmmmm, la ciudad es la ciudad, llenarla de desprestigios no lo va a hacer un mejor vividero ni un cagadero de lujo, Barranquilla es una hermosa ciudad llena de averias y defecto como cualquier cosa, puedo decir q es el humano perfecto, en vez de un simulacro express necesitamos ciudadanos express, y esos hay solo hay q echarles aguita para q florezcan, del resto q le dijera, ame a su ciudad asi como ella lo ama, mire es como una mama, aunque la levante a punta de desventuras y madrazos, ella progresa a su modo lento y paulatino, y cada vez abre mas espacios para su hijo especial, q no gusta de vallejarto si no de espacios culturales, la ciudad se abre como una madre amorosa, solo q como siempre somos los hijos los q hacemos infelices a nuestras madres

L. Utria