miércoles, junio 08, 2005

Con sombra de dudas

Se hablaba de gente de otras regiones, de otras comarcas, pero esta vez tocaron a la puerta de al lado: Mi compañera Myriam Salazar, ha sido arrestada bajo cargos de rebelión, y la expectativa y la alarma nos abruman a quienes compartimos con ella.

Hace mucho tiempo que sus amigos y compañeros sabemos que Myriam es una rebelde pero no entendemos las intenciones de castigarla por ello. Myriam se ha rebelado contra la apatía y el desinterés. Ha emprendido una que otra revolución contra la falta de rigor académico y la desidia por el mundo natural. Y se ha opuesto con energía a quienes piensan que no hay esperanzas y que debemos bajar los estándares. Su pasión y su energía le han granjeado el respeto de sus compañeros y el reconocimiento de la comunidad humana. Si los animales que esperan lentamente la muerte en las exhibiciones del Zoológico de Barranquilla pudieran hablar o escribir como lo hacemos nosotros, hace tiempo ya que reptiles y aves habrían escrito glosas mucho mejores que esta para agradecerle la manera como ha conducido al equipo de cuidadores del Zoológico de Barranquilla hacia la construcción de entornos que hagan del cautiverio de los animales una opción diferente.

No puede darse un vuelco a la falta de seriedad y hacia las prácticas mediocres con poca energía y con aproximaciones tibias, por ello Myriam debe permanentemente lidiar con más de uno de nosotros y acompañarnos y hacernos entender aunque no siempre sea a la buenas. Esta es la imagen que tengo de Myriam: Inteligente, dedicada, audaz, proclive a las nuevas tendencias, y esta es la imagen que se me antoja conservar.

Sus compañeros y allegados hemos conversado mucho y nos hemos confundido juntos, algunos se permiten ser optimistas y confiar, otros se permiten ser jueces y jurados, algunos más se permiten dudar. Yo no.

Borges dijo una vez que la duda es uno de los nombres de la inteligencia, pero en lo que a Myriam se refiere, Borges estaba equivocado. Así es como nos cambian, así es como nos separan. Nos abren un espacio para dudar; nos abren un espacio para temer y luego nos dejan escapar hacia nuestra idea de seguridad, y todos nos dispersamos y tememos y dudamos.

Tengo la certeza creciente de que Miryam pronto volverá a su cama y a la gente que le queremos, y que pondrá en su repertorio otro duro capítulo de los muchos que ha debido sortear desde niña. Tengo la certeza creciente de que volveré pronto a discutir acaloradamente con ella y que volveremos a hablar pronto de vida y de comida.

Aunque a veces cueste, necesito creer en el estado social de derecho y en la democracia y en la justicia. Necesito hacerlo porque cuando te levantas a la misma hora cada día y aprietas la pasta de dientes desde abajo y te acuestas roto del trajín de la gente y las clases y por fin sientes a tu mujer y a tu hijo al lado, tienes claro antes de dormirte que tus opciones para protegerlos se limitan a levantarte a la misma hora al día siguiente y acostarte roto de nuevo y creer.

Y yo que leía el medioevo de Eco pensando que eran tiempos idos. Pensando “históricamente” en la ventanilla de la infamia y en los que inventaron el debido proceso, tiempos en los que le invitaban a la gente a dudar y luego les daban razones poderosas para temer y entonces todos tenían que refugiarse en su idea de seguridad y todos se dispersaban y temían y dudaban.

No hay comentarios.: