miércoles, abril 20, 2005

Al pan, pan.

Hace algún tiempo The Informal Learning Review (No. 58 – Feb 2003) presentó varias caricaturas textuales en las que satirizaba la verborrea pseudocientífica en la publicidad y las noticias, con el ánimo de que la gente despertara un poco. Especialmente el personal femenino que corre tras las nuevas presentaciones del colágeno en cualquier producto de belleza que se inserte. A pesar de que el fenómeno es especialmente significativo en los productos femeninos, es claro que la publicidad hace mucho tiempo descubrió que la cháchara estadística y la rimbombancia científica son armas claves de mercadeo; los periodistas claro, lo saben desde hace mucho más tiempo. Personalmente prefiero que jueguen con mi ego masculino, con mis emociones paternales o con mi autoestima, a que me vean la cara y me quieran vender champú con aminos o me quieran subir el ánimo con cifras optimistas de desempleo.

De las caricaturas de The Informal Learning Review me gustó especialmente una en la que se comentaba un artículo periodístico del Cincinnati Enquirer, quién tituló a cuatro columnas: “El olor del pan horneado puede ser riesgoso para la salud”. Luego de leer el artículo se enteraba uno de que el peligro se refería a que los componentes orgánicos de este olor, aparentemente podrían tener componentes que afectarían la capa de ozono. ¿Cómo lo harían? ¿Qué tan grave es el daño? Eso quedaba a la imaginación del lector.

El autor de la revista de aprendizaje informal, se horrorizó con la información acerca del pan, y considerando que es un producto cotidiano en su mesa hizo una pequeña investigación de la cual presentó las siguientes y contundentes conclusiones con la misma lógica de los avances científicos para cremas faciales y estadísticas de reducción de homicidios:

- Más del 98% de los convictos por felonía son consumidores de pan.
- Aproximadamente la mitad de los niños que obtienen puntajes debajo del promedio en pruebas de inteligencia han consumido pan más de una vez a la semana.
- En el siglo 18, cuando virtualmente todo el pan se horneaba en las casas, la expectativa de vida promedio era de menos de 50 años; las proporciones de mortalidad infantil eran inaceptablemente altas; muchas mujeres morían en trabajo de parto; y enfermedades como tifoidea, fiebre amarilla y la influenza asolaron naciones enteras.
- Más de 90% por ciento de los crímenes violentos se comenten dentro de las 24 horas siguientes a actividades relacionadas con la preparación de pan.
- Las sociedades tribales primitivas que no tenían como costumbre la frabricación de pan mostraban una baja ocurrencia de cáncer, Alzheimer, Parkinson y otras enfermedades degenerativas.
- Se ha demostrado que el pan es adictivo. Prisioneros privados de pan y a los que se les daba sólo agua como alimento, rogaban desesperadamente por un pedazo de pan tan sólo tres días después de haber iniciado la privación.
- El pan es a menudo un gancho para la implantación de necesidades publicitarias posteriores como la mantequilla, la mermelada, los cuchillos y toda una serie de recipientes de almacenaje.
- Los bebés recién nacidos que consumen pan, pueden sufrir asfixia.
- ¡El pan se cuece a temperaturas tan altas como 400 grados Fahrenheit! Ese tipo de calor puede matar a un adulto en menos de un minuto.

Estas conclusiones aterradoras demandan, según el autor las siguientes restricciones:
1. Suspensión completa de venta de pan a menores de edad.
2. Prohibición de publicidad relativa al consumo de pan dentro de 10 kilómetros de las escuelas.
3. Adjudicación del 30% de los impuestos nacionales totales par combatir las enfermedades asociadas al consumo de pan.
4. Prohibición del uso de cualquier imagen animal o humana, o en colores primarios (qué puede atraer a los niños) en avisos que promuevan el consumo de pan.
5. Impuestos adicionales superiores al 40% de su ganancia neta para los tres mayores fabricantes de pan.

Ahora usted tiene dos opciones: Irresponsablemente Puede hacer caso omiso de estas advertencias o puede asumir el papel histórico que se le demanda y reenviar este mail a 10 de sus amistades.

1 comentario:

Anónimo dijo...

jajajajaja, ta bueno el cuento...