viernes, enero 14, 2005

La teoría de Marlon

Si hubiera oído entonces las declaraciones de Womack, no me habría burlado tanto de las apariciones caricaturescas del apoderado de Diomedez Díaz quién llego a opacarlo en desvergüenza y cinismo. Guy Womack, abogado del célebre patriota norteamericano Charles Graner quién mataba el tiempo matando, torturando y amontonando gente en Abu Ghraib, ha dicho sonriendo a la prensa: "En todo Estados Unidos las porristas forman pirámides".

Siendo testigos de las declaraciones burlescas de Womack y de la risa entusiasta de Graner, la misma risa que en las hediondas fotos que le hicieron famoso, me viene a la mente una interesante teoría de un vendedor local de jugo de naranjas. Marlon dice desde hace tiempo que los escándalos de la prisión iraquí no son ninguna sorpresa y están evidentemente mejor planeados que las misiones de guerra que siguen dejando bajas a cuentagotas casi año y medio después de que el presidente Bush declaró con su pavo falso: “Misión cumplida”. Pues Marlon, un profesional del jugo de naranja helado, sostiene con poderosos argumentos históricos, que la “filtración” de fotos de tortura y horrores a los prisioneros es una vieja y gastada técnica de psicología militar para deteriorar la moral de las tropas enemigas, especialmente de soldados con motivación religiosa. Según Marlon, todo es una comparsa cuidadosamente planeada: Las torturas, por supuesto se aplican sistemáticamente; Graner sonríe; las fotos se filtran; especialmente a las tropas iraquíes; todos nos hacemos los indignados, aunque sabemos que en la guerra, incluso en la nuestra, hay horrores que hacen parecer las pirámides de Abu Ghraib pirámides de porristas; Sontag y otros académicos se dan golpecitos de pecho y promocionan aún más las fotitos; Womack bromea y Graner vuelve a sonreír impecablemente afeitado, de camino a la primera audiencia de su corte marcial, quizá luego de que el ejercito le ha otorgado una de esas famosas medallas secretas. Según Marlon, sonreirá aún más cuando se acabe todo esto y tenga un puesto de escritorio vitalicio en alguna comisión de ética en Washington.

Yo tengo la sensación, la ilusión quizá, de que otros también sonreirán, aunque sea en sus lechos de muerte, cuando por fin colapse la misión cumplida de los Estados Unidos en Irak. La muerte de soldados a cuenta gotas, a veces a chorros, los fracasos diplomáticos y de los especialistas que no han sabido como implantar indicios de armas de destrucción masiva, y sobre todo, más grave que las muertes, están los heridos y deserciones, de las cuales nadie puede hablar ni tomar registros ni llevar las estadísticas que tanto gustan a los americanos. Los heridos y las deserciones son un componente vedado que a diferencia de las fotos no se filtran tan fácilmente a la Internet.

Triste sería que si Irak se convierte como muchos pensamos en la Vietnam del siglo XXI, sucumba luego como la Vietnam del siglo XX a la invasión de la globalización en la que vende su gente al mejor postor de las maquilas gringas que tan afanosamente llamamos nosotros para que nos dejen por fin jugar al TLC.

No hay comentarios.: