lunes, diciembre 06, 2004

...Y Prospero año nuevo

Hay eventos que activan sin remedio la parte reptiliana de mi cerebro, esa que envía mensajes simples y sin ambigüedades: Copula, Mata, Escapa… Por ejemplo se me activó esta mañana en el Vivero frente a una dependiente que tiene una camiseta roja que dice: “Separa desde ya tus regalos de navidad”, la muy obscena tiene hasta un gorrito de navidad en el bolsillo, aunque imagino que el pudor no le permite ponérselo. Yo contribuí un poco al estrés que debe producirle ese encargo, me acerqué amablemente y le pregunte: - Disculpe, ¿A qué estamos hoy? Y allí la dejé cocinándose en el remordimiento de contribuir a matar la época de navidad.

“Cuando me abandona la simpleza de lo reptiliano, empiezo a pensar que quizá estoy muy viejo para creer en la navidad…”Hay que tener la necedad como meta final en la vida, para participar de estos ejercicios abominables de celebrar navidad todo el año, es decir hacer que gastemos plata todo el año con el pretexto de la navidad y de paso desdibujar algunas de las tradiciones y costumbres que más esperanza trae incluso a los corazones escépticos.

Recientemente conocí en pleno mayo de moscas, a la que juzgue debía ser una de las personas que más ayuda psiquiatrita necesita en la vida. La señora trabaja en Barranquilla para una compañía de seguros y decidió celebrar para siempre la navidad. La impresión inicial ya es bastante bizarra al entrar en su oficina y ver todos los adornos y decoraciones propias de la época: Guirnaldas, un pequeño arbolito de escritorio decorado, vasos, tapetes…Luego le suena el celular con una de esas tonaditas gringas de navidad y yo me fui aprovechando que estaba hablando por teléfono antes de que me deseara ¡Feliz Navidad! La recepcionista de la oficina me confirmó que si, que esa era una excentricidad de ella. ¿Una excentricidad? Vaya uno a saber si no es más bien el germen de una asesina en serie o una anarquista a sueldo.

Cuando me abandona la simpleza de los reptiliano, empiezo a pensar que quizá estoy muy viejo para creer en la navidad, fechas que para algunos representan más frustraciones y desasosiegos que alegrías. ¿Qué le importará a esa chica del Vivero la abstracción de la navidad si por fin tiene trabajo?, ¿O al dueño del pequeño almacén que tiene un stock que ofrecer para no quebrar? Lo que me mortifica es que el Vivero no está en quiebra ni algunas importantes firmas tampoco. ¿Qué es lo que nos hace prostituir estas fechas? Lo primero quizá sea una generalizada irreverencia, la pérdida de fe en las cosas de la poesía. O quizá sea simplemente la necesidad de pretextos comerciales. Criando un pequeño hijo como estoy, yo prefiero pensar que se trata de un esfuerzo inconciente por aferrarnos a los pocos días en que podemos celebrar y abrazarnos, regalar e iluminar, querer y soñar. Quizá haya una tendencia colectiva a parecernos a la tipa de la aseguradora que vistió de navidad para siempre quién sabe que dolores o tristezas.

Sin embargo, hay algo que sigue sin cuadrarme en esas anticipaciones de la navidad en todos lados, bien sean mis núcleos conservadores, o mi niño interior, dirían los transaccionales. Espero mantener la navidad como la meta de cada año fatigoso y no como una sensación permanente y ligera que se diluya en medio de los demás pretextos que buscamos para estar alegres y tomar ron, para lo cual no se necesitan pretextos tan atávicos.

Así que voy a regalar celebrar, iluminar, y las otras cosas en “ar” no antes del 1 de diciembre. Espero así, contribuir a preservar un rincón de tiempo feliz mientras tengo el privilegio de seguir siendo sujeto económico y tener una familia. He pensado largo tiempo y muchas veces ¿Qué hará la chica de la aseguradora, la de la navidad eterna, cuando llega la navidad en diciembre?

1 comentario:

Angelica dijo...

Jjjjjjjjjjjjjjjjjjjjajaja "una de las personas que más ayuda psiquiátrica necesitan en la vida" jajajajajajajajajajajaja jajajajajajajaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa ahhhhhhhhhhhhhhhhhh jajajajajajaajajajajajaajajajajajajajajajaajajaja